
1. Menú todo pescado en el Kokko para recargar energías
Comer productos de temporada y locales tiene muchas ventajas. Ante todo, es más económico y ecológico, ya que los productos cultivados están adaptados a las condiciones climáticas de su temporada de producción. Esto significa que se evita recurrir a fertilizantes o invernaderos calefaccionados para cultivar cualquier cosa durante todo el año. Además, al consumir productos locales, se evitan los costes de transporte y la huella de carbono asociada a llevar los productos hasta nuestra mesa. En el caso del pescado, también se respeta el ciclo reproductivo de las especies y se evita la sobrepesca.
Por otra parte, comer de temporada también es mucho mejor para la salud. De hecho, las frutas y verduras de invierno están especialmente adaptadas a la estación porque son ricas en nutrientes que ayudan al organismo a combatir el frío. Las que crecen en verano, en cambio, están llenas de agua para ayudar al cuerpo a mantenerse hidratado. En cuanto al sabor, la diferencia es clara: ¡los productos cosechados en su punto óptimo tienen mucho más sabor que los que maduran durante el transporte! Para el queso, esto es especialmente cierto en algunos quesos de carácter –como los tomes, el Beaufort, el Comté, etc.– que son mucho mejores cuando se afinan con leche producida en verano, más aromática que el resto del año.
Para lograr este objetivo, acude al mercado, a las tiendas de barrio, a las cooperativas, a las AMAP o incluso directamente a los productores. Para saber qué poner en tu cesta, consulta los productos de temporada de invierno.
2. Apostar por cocciones suaves y cocina casera
No hay nada como disfrutar de platos caseros preparados con mimo. Y ya lo sabes, el kamado es perfecto para realzar cualquier receta. La consigna en 2021: la sencillez. Así que no pases horas pelando, cortando, guisando: piensa ante todo en el sabor. Elige verduras enteras cortadas por la mitad o en grandes rodajas, piezas de carne o pescados enteros para compartir, que solo necesitas marinar antes de poner en tu Kokko. Al cocinar, procura conservar al máximo las vitaminas de los alimentos. Para ello, el tiempo en la parrilla debe ser lo más breve posible. Cuando no sea posible, apuesta por la cocción indirecta.
Nuestras ideas de platos sabrosos y rápidos en el Kokko:
Filete de calabaza butternut al romero
Pechuga de pato cocida en hojas de higuera
Berenjenas asadas a la llama y ahumadas con piñas de pino
3. Una cocina sin desperdicio y sin residuos
En 2021, la reducción de residuos y del desperdicio alimentario debe ser más protagonista que nunca en nuestras cocinas. Para evitar tirar comida, compra más a menudo y en cantidades más pequeñas. En lugar de llenar la cesta con formatos familiares de galletas, pasta, lentejas, frutos secos, etc., apuesta por la compra a granel y adquiere solo la cantidad necesaria.
Con este método, evitas que los productos se estropeen en la despensa o que caduquen y acaben en la basura. Además, es la mejor forma de evitar el sobreembalaje. Por otro lado, si no eres fan del compost casero ni de las chips de piel de frutas y verduras, acostúmbrate a cocinarlas enteras. ¡Buena noticia: la mayor parte de las vitaminas está en la piel! Para ello, compra productos ecológicos o sin residuos de pesticidas y lávalos bien con agua y un cepillo pequeño. Y si te has pasado con la cantidad, te damos nuestras ideas de recetas para reutilizar las sobras del kamado y así reducir el desperdicio.
¿El invierno afecta tu ánimo y tu energía? Descubre nuestros menús Kokko para recuperar la vitalidad.



